lunes, 9 de junio de 2008

Escuchar los Elementos...

Vivimos rodeados de sonidos que no escuchamos, de palabras mágicas tapadas por nuestros ruidos, de mensajes importantes, a veces vitales, transmitidos por las "vidas" que nos rodean, que forman parte de la naturaleza, que quieren decirnos, advertirnos, sobre nuestro errático caminar, pero a las que no prestamos atención porque estamos demasiado ocupados en hacer y en decir, sobre todo en decir. Sólo que nuestro decir está carente de contenido y, sobre todo, es un decir competidor, que pretende ser más fuerte, más alto y mejor que el de los demás, incluso, olvidando aquello de "sólo sé que no sé nada", más sabio que el decir de todos los demás.
Pero una cosa son nuestros desvaríos y otra el correcto devenir de la vida, del orden natural de las cosas, de lo que es por encima de lo que pretendemos que sea o nos gustaría que fuese.
Así, el hombre, es tan sólo un eslabón más en el engranaje de la naturaleza, de la creación.

Un eslabón importante, no tanto por lo que significa ahora como por lo que se pretende que sea en el futuro, por lo que significa en el diseño creativo.

Y ninguna de esas fuerzas es tan poderosa como la de los Elementos.
Todos conocemos directa o indirectamente el poder que existe en un terremoto, en un tornado, en un incendio incontrolado, en las aguas desbordadas o en el mar enfurecido.
Ante ello, el hombre es un muñeco sin voluntad y sin capacidad de reacción. Los que se creen más poderosos se refugian en la oración o en la desesperación.

Los más valientes intentan sobrevivir y el resto se deja en manos del destino.
Esas fuerzas de la naturaleza, que día a día se van multiplicando y reforzando aún más, son los "escuderos" del Creador, del Uno, y con ellos portan un mensaje para la criatura hombre, un mensaje que habla de humildad, de unidad, de respeto a la vida, a la naturaleza, de recuperar el equilibrio perdido y, sobre todo, de escuchar la Voz, el Sonido de los Elementos, que marcan la pauta para un correcto vivir en armonía con todo y con todos.
Es como recuperar la vibración perdida, vibración que sintoniza con el Sonido de la Vida, como si el Uno fuera un director de orquesta que le está diciendo al hombre que desafina.
En el pasado, los hombres vivían en sintonía con la Madre Tierra, con los Elementos. Sabían escuchar sus voces y se guiaban por ellas para tomar sus decisiones. Sabían qué podían utilizar y qué debían respetar. Conocían con antelación los cambios que la Naturaleza anticipaba y podían así prever, en gran medida, sus consecuencias.
Pero todo se ha perdido. Ahora, la Voz se pierde entre las voces. Lo evidente se difumina ante lo interesado. El ruido tapa el Sonido.
Pero sólo será así un tiempo, porque el poder de los Elementos no permite ruidos, ni voces, ni intereses, ni demagogias, ni hombres que se creen dioses.
Existe un Proyecto Original, un Sueño, una Idea. Los Elementos son los guardianes custodios y a la vez los destructores de toda desviación.
El hombre es el punto centro de ese Sueño, la criatura por excelencia, pero debe recuperar el contacto con el Sonido, la humildad y el respeto hacia la Madre Tierra y hacia las demás criaturas.
Sólo así volverá la armonía, sólo así se evitaría la destrucción.
Los Elementos nos hablan claro y profundo. Escucharles significa cambiar, oír sus voces implica recuperar lo perdido.
Nuestros antepasados lo hacían. Aún es posible.



7 comentarios:

Jesús Mtz dijo...

Aun recuerdo esa entrada en la cual me dejaste un comentario (creo) sobre los elementos, espero verte por mi blog y veas lo demas que he publicado...
Saludos.

** MARÍA ** dijo...

Seguro que sí amiga, Conny. Nada hay más sábio que la madre naturaleza y como madre, deberíamos escuchar más sus buenos consejos.

Besos tiernos para ti, siempre es un placer leerte; se va uno de aquí inspirando paz y llenándose de tranquilidad.


** MARÍA **

Zully dijo...

cierto... ya no apreciamos todas las maravillas que dios nos rgala cada dia con todo lo que nos rodea...

Somos tn tontos a veces.... nos perdemos en superficialidades.. cuando un atardcer o un cielo encapotado no nos cuesta nada... saludos!

Doncel dijo...

Siempre oí de mis mayores, que se aprende más escuchando que hablando.
Tenemos que oir los sonidos de la naturaleza. Son los más sabios.
Besos

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

hay que tomar un sillón, con una copita y mirar todo eso que la naturaleza nos regala...

Mary dijo...

ES VERDAD LO QUE DICES ES COMO SI NO OYERAMOS LO QUE LA NATURALEZA GRITA¡¡

fgiucich dijo...

Vivimos muy equivocados, desgraciadamente. Hermoso y clarificante texto. Abrazos.